Ya no estamos bajo la ley

Estos días, luego que un amigo ha colocado una serie de posts sobre derechos gays en su sitio FB, me he puesto a revisar otros sitios, como por ejemplo el artículo de un chico que es gay en una universidad cristiana que se halla en redletterchristians.org. Este es un blog controversial, un sitio donde se ventilan una serie de ideas, y sobre todo, se apoya la igualdad en la denominación de las uniones homosexuales y heterosexuales como matrimonio.

Uno de los puntos que los cristianos pro-gay esgrimen todo el tiempo es que “ya no estamos bajo la ley”, y que por lo tanto, el uso de Levítico es extemporáneo, y mas bien tratan de entender a Dios desde una perspectiva humanista y hedonista, donde lo que prima es el “derecho” del individuo a satisfacer sus deseos, los más sublimes y los mas perversos. El caso típico que escuché alguna vez es la Primado Episcopal, Katherine Jefferts Schori, que con facilidad descarta esta parte de la escritura, como si fuera algo pasado de moda. El peligro de esta manera de interpretar es que, al diluir la moral, abren las puertas a racionalizar muchas otras “abominaciones”, como las relaciones incestuosas e inclusive las aberraciones que son aquellas con menores.

Es interesante que los pro-gays traten de tapar el sol con un dedo. Y eso me revienta de la gente que quiere leer la escritura e interpretarla fuera de contexto. Cualquier persona que hace el ejercicio más simple de ubicar los textos en su contexto, se dará cuenta de que Levítico habla de abominaciones relacionales, y las menciona una detrás de la otra, a veces entremezclando con otros usos, como la comida y el textil. Pero el punto: Jesús trae su Reino, y en la venida del Reino, lo que hace es santificar toda la comida, pero no cambia nada en temas morales. Es más Pablo y la iglesia primitiva, lo primero que demandan, guíados por el Espíritu Santo, es que los creyentes se “abstengan de inmoralidad sexual”. La restricción de la inmoralidad sexual es parte de la vida cristiana, le guste o disguste a quien lo desee.

Otro argumento que a ratos parece imparable es el de la igualdad. Yo creo en la igualdad total entre los seres humanos. Todos somos iguales en dignidad delante de Dios, y todos tenemos el valor de la Cruz y la sangre de Jesús. En ese sentido, todos somos iguales. Y todos tenemos la oportunidad, igual para todos, de conocer la restauración que Jesús trae con su Reino mientras estamos con vida. Esto se traduce en muchas formas, pero en simple: “todos vamos a cambiar a causa de Jesús, pues si nos quedamos donde estábamos, no hay redención”. Vuelvo y vuelvo a mis posts anteriores: no hay nada malo en el amor, lo malo es sexualizarlo y actuar en consecuencia.

Y también creo en las diferencias, cada persona ha sido creada única, y diferente con cualidades y capacidades distintas. Así que proclamar igualdad sin aceptar las diferencias es engañoso por decirlo suavemente, y no llamar a eso falso y destructor. Se asume igualdad en términos de valor y derecho, pero al mismo tiempo, la igualdad militante acabará tomándonos como rehenes, en lugar de darnos mayores libertades. Una pareja compuesta por personas del mismo sexo, es diferente a una pareja compuesta por personas de los dos sexos… se necesita ciencia para sostener lo que es obvio? Dos hombres, o dos mujeres, para principiar, en si, esas parejas no son iguales entre si, y no son iguales a una pareja formada por un varón y una mujer. Es una observación objetiva, del tipo El traje del Emperador…

Para terminar, en ningún momento de la historia la Iglesia ha dejado de llamar pecado al pecado, ya sea inmoralidad sexual o asesinato… Precisamente porque cuando dejamos de llamar pecado al pecado, cerramos las puertas de restauración a la gente… Les cerramos las puertas del Reino y de todos sus beneficios (y no me refiero a ir al cielo cuando uno se muera, el que lee, entiende). Hay un gran beneficio en el discipulado, es un caminar junto a la comunidad de creyentes, luchando juntos contra nuestros enemigos internos y externos, es un camino de apoyo mútuo y de celebración de las victorias. Es la restauración de la identidad, de la comunidad y del futuro… Eso es lo que le quitamos a la gente cuando abogamos por “los derechos” sin pensar siquiera que los mas perjudicados a la larga serán quienes pretendemos ayudar.

~ por refreshingfromheaven en febrero 5, 2015.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: