Irrupción del Reino

Ayer el sermón dominical fue un buen recordatorio de que nuestra lucha es también espiritual. Es obvio que cada uno de nosotros tiene que ser responsable de actos y decisiones, y no podemos ocultarnos detrás del “el diablo me hizo comer la fruta”; pero más bien es entender que en tanto estemos a este lado de la eternidad, vamos a enfrentar situaciones de maldad profunda, ante las que queremos escapar o nos tientan a ocultarnos en el pecado y la adicción.

Pienso que tales situaciones pueden ser tornadas en algo positivo. En lugar de permanecer aislados, es en esos momentos que es bueno pedir ayuda.

La semana pasad me tocó lidiar con algo muy desagradable, una situación laboral que me dejó dudando de mi mismo, con la autoestima por los suelos, y peor aún, causada por una mujer manipuladora y egoísta. Tocó todas mis fibras y fobias, confirmando nuevamente las nociones erradas de que las mujeres son todas iguales y poco confiables. Fue duro, y me dejó paralizado. Pero el domingo opté por tomar el toro por las astas, y fui a hablar con la pastora, y le pedí que me bendijera en su calidad de mujer y hermana. Ya no voy a dejar pasar más tiempo indulgentemente con las mentiras del enemigo, y más bien trataré de ser proactivo en lugar de reactivo. Ella me bendijo y fui capaz de recibir y esta vez vencer las mentiras del enemigo que se instalaron en mi mente luego del desagradable evento en el trabajo.

~ por refreshingfromheaven en mayo 19, 2014.

2 comentarios to “Irrupción del Reino”

  1. También yo te bendigo querido, que Dios siga trayendo bien a los demás por medio de tu vida. Una vez un hombre sabio dijo: cuando un hombre está sano, todas sus relaciones con las mujeres a su alrededor resultan en que ellas mejoran, crecen, florecen después de haber estado con él. Suponiendo que es también verdad al revés, que Dios te dé gracia para encontrar mujeres sanas que saquen a luz lo mejor de ti. Tu fuerza, tu sujeción, tu deseo de agradar a Dios y vivir mirando Su rostro, mujeres que te desafíen a creer y a creer. Mujeres que sostengan tu fe y no la menoscaben, mujeres que sean un aliento y un descanso y no una carga, una lucha y un trabajo. Bendigo tu vida, muchos son bendecidos por medio de ella. Un abrazo!

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