Si de Dios sabemos recibir lo bueno, ¿no sabremos también recibir lo malo?

Desde hace un rato estoy meditando en Job. Job es el libro que uno visita y lee en los tiempos de dificultad, en los tiempos en que parece no haber salida a nada. Job era un hombre de integridad. Probablemente ninguno de los seres humanos de hoy le llegamos siquiera a los tobillos en temas de integridad. Hacemos lo posible, claro, rindiendo cuentas, poniendo filtros al internet, trayendo nuestros pensamientos y deseos cautivos a la cruz. Pero el nivel de integridad que Job ha tenido, en una época anterior a la irrupción del Reino de Dios en Jesús, es por decir lo menos, remarcable.

Al meditar en el capítulo 1, solamente puedo ver que en determinados momentos hay una serie de eventos que llegan al mismo tiempo. Los ataques y las pruebas no son educados ni esperan que pase el anterior para presentarse. Llegan juntos, al mismo tiempo. Todo el sustento de Job, sus inversiones, el fruto de su trabajo, su seguridad financiera y su seguridad futura… todo le fue quitado en una. Inclusive sus hijos, su fuente de afecto y de satisfacción, la esperanza de una descendencia, todo le es quitado. Pero Job permanece en integridad, y alaba a Dios con las palabras típicas de un entierro: “el Señor ha dado, el Señor ha quitado, alabado sea!”. Es impresionante que en su humildad y en su conocimeinto de Dios, Job sabe que nada de lo que tenemos nos lo hemos “ganado” con todo derecho, sino que todo lo hemos recibido como una expresión de gracia.

Luego, cuando le toca la enfermedad, la tentación es de “morir”. En esta sociedad moderna, tenemos la eutanasia, y tantas formas de “salir del paso”. A quienes luchamos con la homosexualidad, que yo la vería como la sarna que sufrió Job, no nos faltan las voces que dicen “vive tu vida”, “acéptate”, “tienes derecho”… y al mismo tiempo, implican, sin decirlo, que al hacerlo, uno maldiga a Dios. Ahora bien, cómo puedo “recibir lo malo”? La verdad no lo sé. Creo que Job simplemente no sabía en ese punto cómo salir por si mismo… como nosotros… todos necesitamos un salvador. Y no fue hasta que Job, pese a su integridad, volvió a humillarse y reconocer que era una criatura  y por lo tanto no el Creador, que Dios le dio la irrupción celestial. No solamente le restauró lo que tenía, sino que lo bendijo con abundancia.

Es duro estar en los tiempos en que los golpes vienen de todos los lados. Que si las finanzas y los gastos, que si el trabajo, que los documentos, que la soledad, que se van las personas que uno mas quiere, que las críticas, que las luchas no paran ni la atracción caníbal por otros del mismo sexo, las codependencias y dependencias emocionales… que si la tentación de compensar con las adicciones químicas, de proceso… todo al mismo tiempo. Y en estos momentos, no sé ya lo que sea integridad… Tal vez “perseverancia”? No sé, no sé.

La esperanza actual es la irrupción de la vida de resurrección en el presente. Hasta cuándo hay que esperar? En muchos temas llevo toda mi vida “en espera”. Dios tiene un tiempo adecuado para todo, y todo es hermoso en su tiempo, pero las caminatas en los valles de sombra de muerte, las temporadas de oscuro invierno, son desalentadoras en lo natural. Cuándo llegará esa irrupción tan esperada?

Y cómo es esa vida de resurrección? No sé, pero la veo cuando uno es capaz de resistir la tentación, cuando uno aprende a ser humilde delante de Dios y a renunciar a lo que uno en lo profundo del corazón piensa que es justo o un derecho. Es cuando uno aprende a amar a quienes Dios ama, con el amor Suyo… Es cuando uno es capaz de hacer arte y belleza, pese a los horrores que se ven alrededor. Es cuando uno puede ver la obra de Dios en las vidas de otros, y darse cuenta de que ha sido solamente un instrumento… Es cuando el que era adicto vive en sobriedad. Es cuando tomamos acción para servir a los mas necesitados, a los pobres, material y relacionalmente… Cuando alcanzamos al quebrantado con el consuelo que hemos recibido, entonces, irrumpe el Reino.

No sé, no sé…

~ por refreshingfromheaven en febrero 10, 2011.

8 comentarios to “Si de Dios sabemos recibir lo bueno, ¿no sabremos también recibir lo malo?”

  1. Amigo, ¿qué decirte? acompañamos a Job en este duro caminar de preguntas sin respuesta, de arduas soledades, de deseos de morir. Job era un hombre de integridad, y aunque su boca y su corazón dieran rienda suelta al lamento, para Dios él jamás perdió ese lugar de “favorito” de hombre íntegro. De hecho la oración de Job fue la que le permitió a los otros “sanos” recibir perdón de Dios.

    Integridad? no sabemos que es. Pensamos que puede ser un corazón recto, un corazón que no se atreve a maldecir a Dios, aún cuando el diseño original se haya malogrado y sea difícil ver una “reconstrucción” rápida. Integridad tal vez sea una horrible metáfora de una garrapata pegada al perro sabiendo que si lo suelta se queda sin casa. Somos como esa garrapata, pegados y aferrados a Dios aún cuando el silencio nos lastima, cuando el cambio no aparece, cuando las circunstancias nos acorralan. Sabemos, tu y yo, que esa casa, pegados a la piel de Dios, es TODO lo que tenemos. Por eso somos íntegros. Por eso se nos concede un encuentro cara a cara con Dios, a pesar de nuestra rabia y nuestro desaliento.

    La mejor evidencia es esa que pones al final, la evidencia de la vida transformada. Que nos parece poco, pero son las victorias que vitorean los ángeles y el mismísimo corazón de Dios en las alturas. Solo que no lo vemos.

    La irrupción tan anhelada tal vez sea el cúmulo de pequeñas cosas gestándose dentro de nosotros, no tal vez el ser el perfecto o la perfecta hétero, o mujer o hombre. Sino cosas a las que Dios les presta mucha más atención: un corazón rendido, una vida íntegra en medio de la incertidumbre, una decisión tozuda de servir y amar a Dios en el trayecto a la eternidad, y bueno… todas esas cosas que le agradan de los que el mundo llama “miserables”.

    Un gran abrazo desde aquí…

    • Amiga querida, me fascina tu parábola de la garrapata. Es verdad, no hay otra alternativa que agarrarnos como garrapatas de Dios, pues fuera de El no tenemos vida ni esperanza. Creo que has dado en el clavo, y me ayudas a ver las cosas con mayor objetividad y claridad. Dios te bendiga!

  2. Querido, me duele leerte cansado,pero me gozo en que aún en medio de las luchas glorificas a Dios. Creo que de todas tus cargas la soledad es la más pesada. Gracias por compartir tu vida con nosotros. Mi oración esta tarde,esta misma noche, tengas siquiera un vislumbre de la irrupción del reino que te dé un poco de ánimo. Es verdad que no seremos perfectos sino hasta que le estemos viendo cara a cara pero te aliento. El otro día por primera vez en 30 años pude rechazar un pecado con el que lucho frecuentemente porque no quería hacer sufrir a mi Señor, llegará el día en el que seamos librados de estas luchas y solo quede el gozo. Mientras tanto, refréscate en las aguas profundas de Su amor, en la adoración y en saber que eres luz para muchos.

    • Hola Dorcas, tienes razón, la soledad es una de las mas pesadas de cargar. Para la gente con familia es algo que no lo enfrentan, la compañía la tienen por descontada… pero para algunos la cosa no es tan simple… Gloria a Dios que luego de muchos años has experimientado un nivel mayor de libertad, que es en cierto modo la evidencia de la irrupción de la resurrección en tu vida! GRacias por compartir!

      • Queridos hermanos no saben cuanta bendicion ha sido este blog para mi vida pues como todos saben cada dia atravesamos las constantes luchas y aflicciones que nos da la vida, me atrevo a escribirles porque ha sido un mes muy dificil para mi y cuando pense que lo había logrado volvi a caer y regreso al punto numero 1 del circulo (arrepentimiento) espero seguir contando con uds gracias por todo su apoyo y sobre todo creo firmmente en Jesucristo nuestro Señor que vamos a salir de esta.
        Estamos en contacto.

  3. Supongo que recibir lo malo es aceptar el difícil tiempo de rectificaciones, el penoso caminar con esta cruz encima(como la lepra de Job) enfocados en la cruz de Cristo, padeciendo innumerables confusiones y dudas; lo malo que esta adicción alojada en nuestras memorias, en nuestras células emocionales, en nuestras neuronas espejo, es un aguijón realmente insoportable si hemos optado por dejar las prácticas. Pero los sentimientos aparece y la sed es muy demandante en una sociedad que está aceptándolo todo, y un mundo que surge cada vez con argumentos más contundentes sobre derechos y libertades. No se lo deseo ni a mi peor enemigo. Lo malo de un Dios que para operar el centro de nuestros corazones tiene que hundir un bisturí de doble filo, lo malo que El también tiene-tuvo que aceptar del pecado que cargó su Hijo, para poder acceder a nuestras almas. Son esos momentos donde a veces decimos Dios…estás aquí?!

  4. Hola Blockbuster, gracias por tu comentario en el blog! Oro que el Señor te fortalezca en las luchas. No estás solo. Un abrazo!

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