No llores por mi Argentina…

Con mucho pesar he leído en la prensa escrita sobre la aprobación del matrimonio gay en Argentina. Es una pena, pues los argumentos que se han utilizado para justificar dicha legislación hacen a un lado los dos lados de la medalla, y olvidan pensar en el futuro. Toda esta gente que es legisladora, ignora pues la problemática pastoral de las atracciones por el mismo sexo. Igual que con el aborto. Y somos los pastores los que acabamos reciebiendo toda la mugre que resulta de estas medidas. Pero claro, eso es lo de menos, pues es a estos quebrantados a quienes Dios ofrece restauración, y es en medio de la inmundicia del pecado que Jesús viene a rescatarnos a todos.

Lo triste de todo esto es que deja a los gays con menos puertas de salida de un estilo de vida que no es precisamente óptimo, y del que muchos pueden salir gracias al poder de la Resurrección de Jesucristo obrando en sus vidas. Pero en adelante, se vuelve políticamente incorrecto presentar esta alternativa a la gente. En los términos de los argumentos presentados por los del lobby pro gay, es INJUSTO para la persona gay que no se le de al menos la posibilidad de abandonar dicho estilo de vida e identidad grupal.

No llores por mi, Argentina, por el ex-gay cristiano que ha comenzado su salida antes de la legislación. Llora sin embargo por tus hijos y los hijos de tus hijos. Llora por todo el quebrantamiento que esta legislación le va a provocar a tus hijos. Los resultados morales de esta medida se van a evaluar dentro de 50 años, y muchos se preguntarán entonces “cómo permitieron semejante absurdo”.

Los que hoy celebran con toda arrogancia la victoria de la igualdad, que sigan celebrando, les reconozco la victoria, y como buen ser humano respeto la legislación de su país. Sin embargo, espero que tal sinsentido no se esparza por el resto de américa latina, donde la homosexualidad no es parte de la cultura, y donde aparentemente hay una iglesia fuerte que podría influenciar de manera positiva la legislación con los principios del Reino.

Los cristianos nunca han enseñado que todos los deseos de la persona sean buenos y tampoco que todos deban ser satisfechos… Por el contrario, siempre ha enseñando sobre dominio propio y restringirse de los placeres de la carne. Quien sabe si los cristianos (los verdaderos) pueden afectar positivamente sus países legando mejores legislaciones a las generaciones venideras.

~ por refreshingfromheaven en julio 18, 2010.

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