Viernes Santo 2010

Escribir en el día en que los cristianos de diferentes tradiciones piensan, meditan, recuerdan y celebran la Cruz de Jesús, el Mesías, es para mi un desafío. Esta semana santa ha sido para muchos homosexuales latinoamericanos una semana de shock por el publicitado “coming-out” del cantante Ricky Martin. Recuerdo hace varios años, los cantantes latinoamericanos como Yuri en 1995 o Juan Luis Guerra en 1996, se convirtieron al cristianismo, yendo en contra de la corriente de lo que se espera de los ricos y famosos. Ese tipo de historias podían servir de ejemplo, y alentar a sus admiradores a “fijar los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe”. Recuerdo que ellos eran valientes en dar testimonio de su fe en el medio artístico, pues al final de cuentas, la necesidad de toda persona, el deseo de toda persona se resume y encarna en Jesús el Mesías.

Para quienes luchamos con la homosexualidad, esta semana es un recordatorio de que para poder llegar al Domingo de Resurrección, es necesario pasar por el calvario, la cruz y la muerte. Qué significa esto? No sé muy bien. Pienso que se trata de aceptar nuestras luchas y cargarlas (como Jesús cargó la Cruz), Jesús no le hizo el quite, ni negó su cruz. Significa que si bien uno tiene deseos sexuales “naturales”, estos deseos están juntamente crucificados con Cristo. Y aceptar que duele el no poder satisfacer todos nuestros deseos. Es para muchos de nosotros una agonía constante, frecuente y desesperanzadora. Una gran diferencia entre nostros y Jesús, es que si bien El tenía toda autoridad para bajarse de la cruz, no lo hizo, aunque la vox-populi le decía que lo haga, que llame a legiones de ángeles y evite tremendo sufrimiento. Pero Jesús no lo hizo. Cuántas veces he optado a lo largo de mi vida por la satisfacción instantánea en lugar del ‘morir a mi mismo’? Su ejemplo sin embargo es confrontador.

Muchos quisiéramos llegar al domingo de pascua sin pasar por viernes de pasión y sábado de la silenciosa tumba. Y en cierta forma, gran parte de nuestro sufrimiento ya ha sido expiado en la cruz. Ahora nos queda seguir el ejemplo de Jesús y perseverar, pues sabemos que la esperanza nuestra es real, es eterna: es la resurrección del cuerpo y la restauración de todas las cosas. El cuerpo resucitado es energizado por el Espíritu Santo, y podemos vivir anticipos de esa vida de resurrección cuando resistimos la tentación, cuando abrazamos al que sufre, al vulnerable, cuando salimos de nuestra zona confortable.

~ por refreshingfromheaven en abril 2, 2010.

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