Visita ex-gay

gaviotaPues este fin de semana fue uno de esos fuera de lo común. Recibí la visita de uno de mis conocidos, de aquellos que encuentras en los grupos de sanidad interior, y en los grupos de apoyo para adictos. Luego de cuatro años, fue una alegría el verlo. Sin embargo, el fin de semana me dejó con un retrogusto amargo.

Primero, al charlar y comentar sobre los amigos en común, me enteré de que varios de ellos han optado por el camino de la adicción, particularmente uno -a quien aprecio sinceramente- ha abandonado a la esposa y a los hijos para irse con otra, que al final resultó tener varios amantes al mismo tiempo; o varios otros que buscaron ayuda en el ministerio ex-gay y que ahora viven plenamente el estilo de vida gay. Fue un momento de esos que te recuerdan cuan vulnerable eres en realidad, y que es tan fácil endurecerse y conformarse a la adicción sexual. Mi reacción fue orar, y orar por que Dios vuelva a mostrar misericordia y su amor inmutable a todos los conocidos mencionados, y porque El nos de la fortaleza para permanecer en sobriedad sexual.

Otra cosa que tengo que me ha hecho pensar, es que ya no me siento a gusto con cierto tipo de expresiones verbales propias del “ambiente”, como por ejemplo el andar comentando sobre la apariencia física de los transeúntes. Es cierto, yo no soy inmune a esto, pero al menos no lo verbalizo (excepción hecha en la catarsis en el blog), ni lo considero como parte apropiada de una conversación, menos entre dos cristianos que luchan con lo mismo. Es como ponerse a hablar sobre heroína entre heroínomanos.

Y si bien entiendo que la necesidad de la gente es afecto, atención y afirmación, me he dado cuenta que ahora me incomoda que alguien busque mayor contacto físico que el promedio en la cultura circundante. Obviamente yo tengo mis límites muy claros, y no es la primera vez que recibo un ex-gay en la casa; ni será la última. Pero no me interesan las expresiones de afecto que son adecuadas en el ambiente gay, pero no entre quienes se están recuperando de la adicción sexual, o que luchan contra la atracción no deseada por el mismo sexo.

Algo que el fin de semana ha puesto también en claro, es que tengo el privilegio de estar en una iglesia donde he encontrado mi lugar, pese a mis luchas, y donde puedo seguir adelante con el apoyo del liderazgo y de los amigos. Nadie me ha hecho a un lado por mis luchas, sino que mas bien han recibido mi honestidad y vulnerabilidad de buena forma, por el lado amable diríamos. Y como me decía el pastor, cuando uno mira atrás, ha habido mucho cambio, no solamente en el comportamiento (tal vez ya no se ve al antiguo ‘amanerado’), sino en el mismo hecho de que estoy sobrio por una temporada impensable al principio del camino. He recibido masculinidad impartida probablemente de parte de mis hermanos de la iglesia, y me siento muy a gusto con quien soy y como soy. Doy gracias a Dios, reconociendo que no todos tienen este tipo de apoyo …

Amén

~ por refreshingfromheaven en diciembre 1, 2008.

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