La justicia del mundo y la justicia de la Cruz

Crystal DixonResulta que me he quedado boquiabierto cuando el respetado y venerable Arzobispo Desmond Tutu ha efectuado unas declaraciones sobre los derechos de los homosexuales, comparando al movimiento gay con los movimientos de igualdad entre blancos y negros. Es sorprendente que semejante líder cristiano endose el libro de Gene Robinson. Y sorprende porque hay personas de color (como la dama de la foto, Crystal Dixon) que no están muy contentas con que se utilice dicha comparación.

Recientemente al leer un libro de NT Wright, el obispo de Durham, comencé a comprender algo que es determinante en este debate. El concepto de justicia y equidad se remonta al ‘ojo por ojo, diente por diente’ (Ley Mosaica, Código de Hamurabi, etc.)

Si me pegas, te pego igual, si tienes tanto yo tengo que tener tanto, y así sucesivamente, la terminología de justicia, conforme al entendimiento humano y los códigos ancestrales es igualdad, igualdad de derechos, igualdad de percepciones en fin, todo tiene que ser igual, aunque existan diferencias evidentes. Es cierto que en muchos casos, los movimientos sociales y de reivindicación étnica han buscado primeramente la ‘igualdad de derechos’ y en muchos casos, como el de Zimbabwe, han mostrado un revanchismo salvaje.

Ahora bien, nos encontramos en la Palestina del primer siglo. Cierto carpintero y predicador habla sobre otro Reino. En realidad, proclama su Reino en el Sermón del Monte. Y establece una especie de código de comportamiento (tal vez una Constitución) que caracterizaría no solamente a los súbditos del Rey, pero que el mismo Rey iba a encarnar. En ese discurso, el Rey habla de la justicia humana:

Mateo 5:38-48 Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.
Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo[k]y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los *recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los *gentiles?48 Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.

Mas aún el Rey va a encarnar su enseñanza. Siendo el mas justo de los hombres, sin haber conocido pecado, opta por el camino de la cruz, el de negarse a si mismo, y darse a si mismo en amor por los pecados de la humanidad entera.

Eso no es pues justicia! al menos no es la justicia del ojo por ojo y diente por diente.

La obra de este Rey ha sido la de mostrar una nueva manera de hacer justicia, la justicia restauradora. Este Rey no recibe el pago justo, sino el pago injusto. Este es el tipo de justicia que precede a la paz! Sin embargo, al final de cuentas, la vida de resurrección que inaugura el Rey es la primicia de la restauración de todas las cosas!

Interesante: para el judío del primer siglo, la esperanza mesiánica tenía el concepto de poner las cosas en orden, de traer una justicia restauradora y reparadora. Si bien muchos soñaban con una revancha (como los Zelotes), la idea general del Hijo del Hombre, del Anciano de Días, del Mesías englobaba el concepto de restauración y orden.

Ahora bien, por qué escribo esto? pues para muchos homosexuales la idea de justicia es igualdad de derechos y toda la parafernalia del lobby pro-gay. Para otros, como yo, justicia tiene que ver con restauración y con poner las cosas en orden. Es la esperanza de la restauración la cual nos mantiene en el camino. Y cada vez que resistimos las tentaciones, cuando nos movemos para gloria de Dios y no de nuestros deseos carnales, anticipamos la vida de resurrección que nos está prometida y preparada.

~ por refreshingfromheaven en junio 20, 2008.

Una respuesta to “La justicia del mundo y la justicia de la Cruz”

  1. […] la igualdad de las uniones, etcétera y etcétera. Nuevamente, y como alguna vez mencioné en un post previo, la justicia de la Cruz debería hacernos cambiar las perspectivas. La Justicia de la Cruz me dice […]

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