Paradojas

Antes que nada, a los fieles amigos que siguen el blog, les explico que he estado muy ocupado con trabajo en las últimas semanas y me ha sido casi imposible robarle unos minutos para actualizar el blog. En general las cosas van bien, el trabajo sin mucha novedad y con varios desafíos.

Pero hoy quiero escribir catárticamente sobre algo que ha sucedido el domingo. Aprovechando el buen clima (pese a ser invierno), me fui a caminar por el centro de la ciudad, como quien toma sol. En días similares, la ciudad se llena de gente que sale de sus casas a disfrutar del raro sol. En medio de la caminata, me encontré con el chico que mencioné hace algunos meses en el blog. Pese al tumulto, lo llamé y nos pusimos a conversar y luego le propuse ir a tomar un café, pues en medio de la charla salió que cada uno pensaba ir a tomar café por su cuenta, y acabamos juntando intenciones.

La pasamos muy bien. No hubo en lo más mínimo nada de romántico, pero de alguna manera este chico es alguien que sabe conectarse con sentido. A parte de que la conversación fue super variada, interesante e inteligente, tuvimos ocasión de conocernos como personas fuera del contexto mismo del trabajo. Al mismo tiempo, en medio de mi divagar mental, me di cuenta de que era algo así lo que necesitaba en ese momento: compartir con alguien ese rato que hubiera sido probablemente de solitud.Cruz y pescado

Dónde está Dios en todo esto? No lo sé. Estuve pensando que en lugar de pasar la tarde charlando con el suscrito mino, debería mas bien haber pasado la tarde en oración. Lo cierto es que la experiencia me dejó un retrogusto. No me sentí ni sucio ni pecaminoso ni nada por el estilo, pero me dejó una sensación indescriptible, paradójica. Me costó naturalmente concentrarme en la iglesia más tarde, y eso si que lo lamento. Cualquier cosa que te quita el focus de Jesús no solamente es peligrosa sino que puede ser mortal.

Por qué escribo esto? Por catarsis, ya que ya se lo conté a mi compañero de rendición de cuentas, pero creo que ilustra también las opciones que uno enfrenta en la famosa lucha interior.

El domingo la prédica mencionó cómo Israel democrática y mayoritariamente dijo “si” al pacto de guardar los mandamientos de Dios. Sin embargo, a lo largo de la historia vemos que lo quebrantaron frecuentemente, una vez tras otra. Me hizo pensar en que no soy tan diferente, que en determinados momentos deseo y afirmo un “si Señor, venga Tu Reino”; y en otros, me veo actuando como diciendo “pero y que pasa con ‘mi reino’?”

En fin son muchas cosas en qué pensar.  Volver a la cruz, ese es el mensaje que resuena en mi cabeza y en mi corazón. Esta noche tenemos la reunión de la iglesia, y espero que haya ocasión de edificación mediante la ministración y el tiempo de enseñanza.

~ por refreshingfromheaven en febrero 20, 2008.

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