Mas sobre adicciones

Vaya, el tráfico en mi blog se ha aumentado considerablemente debido al tema de las adicciones. Para mi la actividad homosexual es un tipo de adicción. La mayoría de los gays (que conozco) son adictos sexuales: adictos a la pornografía, a los encuentros anónimos, a la masturbación compulsiva, al alochol y otras substancias. Evidentemente, luego de comprender las raíces de las adicciones, éstas no son más que síntomas de personas quebrantadas. Es una esclavitud de la que muchos están orgullosos.

Cuando hice por primera vez el curso Puerta de Esperanza en Liberando a los Cautivos, me dí cuenta de una realidad: yo soy un adicto, que no hay libertad de las adicciones si es que no es EN CRISTO, y que esto requiere una comprensión profunda no solamente de cómo opera la adicción como expuse en el post de ayer, sino también de las raíces de ella. Complementariamente, cuando seguí los programas cristianos de Aguas Vivas, comprendí que se trata de un proceso complejo, que se remonta a nuestro entorno familiar (familias disfuncionales por generaciones), de los mensajes que recibimos y de cómo los percibimos, de una serie de votos secretos hechos, de una distorsionada visión de la masculinidad y de la feminidad, de la dificultad de relacionarnos con el progenitor del mismo género y mas tarde, durante la adolescencia, la dificultad de conectarnos con nuestros “pares”. Todo esto, sumado a una personalidad sensible, da lugar a las atracciones por el mismo sexo, que se presentan muy temprano en la vida. A los 11 años yo me masturbé por primera vez, y comencé mi descenso hacia una vida de fantasías sexuales que fueron de todos los tipos, heterosexuales primero, hasta que comencé a focalizarme en los chicos del colegio.

Yo no tuve contactos sexuale en la adolescencia (a parte de la “iniciación” con una puta), lo cual me llenó de terror, y tal vez afirmó/consolidó mi miedo a la intimidad con mujeres. Ya en mis veintes, y pese a ser cristiano, comencé con los contactos sexuales casuales, primero muy de vez en cuando, y luego con regularidad. Fue una espiral que me llevó a una adicción sexual tremenda: pornografía, contactos sexuales, y claro la masturbación que fue compulsiva durante muchos años. Era literalmente tener sed y no poderla saciar con nada.

Uno de los puntos claves fue siempre el secreto. Nunca hablé con nadie sobre estas luchas, y no fue sino hasta 17 años más tarde que finalmente pude confesar mis luchas a la gente de la iglesia. Para mi sorpresa, en lugar de ser puesto en disciplina o alejado como “pecador”, recibí apoyo, consejería, y sobre todo mucho amor. Esto fue decisivo, pues de esta manera la iglesia me mostró de manera práctica que el amor de Dios es incondicional, que era pasible de perdón, y que me podían aceptar tal y como soy, como Jesús lo hace. Esto además me permitió comprender que la vida cristiana no es estática. En Cristo no podemos esperar quedarnos donde estamos, sino mas bien podemos esperar que su paciente labor de fruto poco a poco en nuestras vidas. Aprendí que es un proceso, es un camino, y no necesariamente el más fácil o simple.

La guerra espiritual es también clave. Es importante romper las ataduras de la adicción, aprender a vivir en sobriedad, y confiar en que la obra comenzada por Jesús en nuestras vidas será llevada a buen término. Uno aprende a identificar los patrones (porque el enemigo no es muy creativo, francamente), a ver el peligro y ciertamente enfrentarlo o refugiarse en los brazos de Jesús. Ya quisiera yo haber alcanzado mayores niveles de sobriedad y libertad. Pero no me desaliento cuando estoy en medio de la lucha, sino que sigo adelante, dejando atrás lo pasado. Cada día puedo elegir “volverme a la fuente de las aguas vivas: Jesucristo” o volverme a la fuente que no sacia: la adicción.

~ por refreshingfromheaven en agosto 17, 2007.

Una respuesta to “Mas sobre adicciones”

  1. necesito ayuda!
    estoy desesperado, hace mucho k me masturbo de hecho lo hice hace media hora, me siento mal, perdido. soy creyente, amo a Dios, pero esta maldita adiccion no me deja, por fuera soy un “santo” pero por dentro estoy podrido. trabajo mucho para mi Iglesia, ayudo a muchas personas, hago oracion. pero me siento solo a veces siento k Dios no me escucha a veces me siento como ahora en este momento con el agua hasta el cuello.
    ya no kiero ser un adicto más kiero ser liberado, me duele esta situacion
    te pido de favor k ores por mi ayudame de esa manera!!
    k Dios nuestro Señor te bendiga

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