Bernabé

Resulta que al día siguiente de mi cumpleaños escuché una prédica bien interesante. Era sobre José, no el padre de Jesús, ni el de Egipto, sino el menos conocido de ellos, cuyo sobrenombre es Bernabé. Resulta que el sentido del nombre de Bernabé es “el que anima” o “el que entusiasma” (del griego: huios parakleseos) o en otras palabras un alentador. Y pues es un buen ejemplo para los cristianos, sobre todo los que tratan pastoralmente los casos difíciles, como las luchas homosexuales por ejemplo o cualquiera de las adicciones, sexuales, químicas, comida, etc.

Este Bernabé tenía una calidad: MUCHA PACIENCIA y una visión a largo plazo. Fue él el primero que le dio una “oportunidad” a Saulo, y más tarde cuando Pablo se enojó con Juan Marcos, fue Bernabé el que sigió creyendo en el potencial del chico, pese a que ya lo habían “deshauciado”.

Bien frecuente en las iglesias que nos deshaucien a los pecadores (en remisión) si alguna vez fallamos en el camino. Son pocos ahora los Bernabés en la iglesia y en el cuidado pastoral. Ahora bien, no digo que haya que negociar los principios del evangelio, todo lo contrario. Lo que digo es que hay que ser en nuestras vidas pacientes con los procesos de los otros, amarlos en el punto en el que se encuentren de sus jornadas de vida, y caminar junto con ellos, hasta ver el proceso de Cristo en sus vidas, hasta ver las evidencias del Reino de Dios manifestadas en cambios de comportamiento y en en una mente renovada.

Como nos han acostumbrado al evangelio del “horno microondas”, todos esperan (a veces yo mismo espero como pastor) que la gente siga el camino que a mi me parece razonable conforme a la escritura, y que lo hagan RAPIDO. Sin embargo, estoy aprendiendo a ver en fe más allá de las circunstancias actuales. Quiero decir, cuando los discípulos vienen con complicaciones filosóficas y existenciales, cuando las respuestas automáticas no son lo que se necesita, mi compromiso deberá seguir siendo: amar como Jesús amó -INCONDICIONALMENTE- y como Bernabé, ser paciente con los procesos de espiritualidad de los demás.

Me imagino que si Bernabé no hubiera sido un alentador, un exhortador o un animador, Pablo probablemente no habría nunca desarrollado su ministerio hacia los gentiles, ministerio del cual hoy somos frutos.

Entonces Bernabé, tomándolem lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús. Hechos 9.27

~ por refreshingfromheaven en abril 15, 2007.

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