Hace ya rato que no he escrito de mi vida y mis cosas. El tiempo pasa, el tiempo vuela, y a veces no es posible combinar trabajo, iglesia, ministerio y blog. En el lluvioso otoño nórdico, el clima actúa como un catalizador de sentimientos, de sensaciones, de ideas. Este año ha sido hasta el momento uno de esos años en que uno siente la tensión del Reino. Ya pero no todavía! El Reino está presente, irrumpe, pero no está consumado y uno sigue con las evidencias de que el “no todavía” sigue ahí.
Este año he experimentado nuevas fronteras relacionales, éxitos y fracasos. El fracaso relacional es el que me ha puesto en una situación de extrema vulnerabilidad, ya que me ha cuestionado muchos aspectos que creí que estaban ya solucionados en mi vida. Pero tuve que aceptar que aun hay espacio para mayor sanidad y para mayor restauración. Es como pelar una cebolla … capa por capa … siempre hay algo mas que pelar … En esta vorágine de sentimientos, me he visto confrontado con pensamientos, deseos y acciones que creí parte de un pasado … y que en este tiempo revienen.
Obviamente, no pienso encontrar mi identidad en sentimientos o deseos. Todo lo contrario, este tiempo me desafía a vivir una vez mas la verdad de mi identidad en Cristo. Si, soy un tipo quebrantado y en proceso de restauración. Y mi restauración solamente puede tener la forma de Jesucristo crucificado y resucitado. Creo que en algún momento puse en el lugar que solamente le corresponde a Jesús la idea romántica de una relación matrimonial de cuento de hadas. Y no me fue bien. En las relaciones, uno lastima, queriendo muchas veces, o sin querer, a la otra persona … o a otras personas. Pffft … También aprendí que es mejor intentar algo que nunca haberlo intentado, inclusive intentar tener una novia y pensar en matrimonio. Dios dirá si en otros tiempos las cosas cambian.
El trabajo no ayuda mucho. Es una obsesión por producir … lo que sea, mientras sea aceptable! Por momentos me hace sentir como que uno vende algo demasiado barato. El trabajo es satisfactorio, pero tampoco es la fuente de mi identidad. Si bien “hacer” es distintivo masculino, no necesito hacer para ser.
La iglesia y los cristianos … otra cara de una moneda con mil caras. Es gratificante ver el desarrollo de ministerios de restauración en Europa. Si. Es un desafío ver las necesidades crecientes, y los pocos obreros. Señor manda obreros a la mies! Es también gratificante ver casos concretos de gente que ha alcanzado niveles de sobriedad y que se han cometido a un proceso de sanidad interior. Ser testigo de semanas de sanidad, de consejería individual, de consejería por internet, es simplemente gratificante, pues te deja ver que Dios está irrumpiendo hoy en la vida de muchas personas, inclusive a través de las palabras de este blog. Sería codependencia encontrar mi identidad en esto. Sigo pensando que mi identidad está en Cristo, y en Su obra en mi vida. Y eso es lo que quiero mostrar también, que sigo en proceso, que las cosas han avanzado en algunos aspectos, y en otros, pareciera que han retrocedido, y en otros que se hubieran estancado. Y que en mi propia vida experimento la tensión del Reino, algunas cosas donde el YA, el futuro está presente, y otras en el que NO TODAVIA me mantiene en una situación de humildad y de empatía con otros y otras personas.
Ahí estoy hoy!
La foto la obtuve de artisanartonline. No sé si tiene copyrights … veremos.








Comentarios recientes