Este es un post corto. Catártico como es usual… y si no se entiende, no hay problema
Estuve de viaje por trabajo. Como es habitual, la gente que organizó la estadía no pudo achuntarle mejor y conseguir un hotel bien céntrico, y a menos de 250m de la zona gay de la ciudad, y de la zona de chaperos y chaperas como le dicen en el lugar. En determinado momento, sucumbí a la tentanción de ir a mirar qué pasaba… y fue algo surrealista. Yo no lo había planeado así… y como es habitual, cuando voy a una nueva ciudad, siempre salgo a caminar por los alrededores del hotel, algo que es normal en otras ciudades noreuropeas, se volvió en algo surrealista en Madrid… Cuánto quebrantamiento sexual evidente!
De alguna forma, me puse a charlar con un par de transeúntes que hicieron contacto visual conmigo, y me detuve a hablar, en una especie de sentimientos encontrados, por un lado la tentación ylos recuerdos de antiguos viajes de turismo sexual, y por otro lado, el comenzar a darme cuenta de que YA NO ESTOY AHI, y ser capaz de resistir la tentación con mucho mas éxito que hace diez años… Pero me sorprendí a mi mismo entablando conversación con quien hizo el contacto visual. Y al charlar con ellos, al final te revelan la triste historia del inmigrante sudamericano o este-europeo que no tienen otro remedio que ofrecerse para tener sexo contra una compensación monetaria. Las chicas, que se ofrecían en la calle eran jovencitas, niñas uno diría. Me hizo pensar en una mujer cristiana que apuntaba a que muchos cristianos podemos cantar sobre la “libertad en Cristo” y no hacer nada de nada para liberar a los cautivos, y en este caso a las esclavas sexuales… Cómo manifestamos el Reino? Cómo traemos buenas noticias a estos quebrantados?
El final, poco a poco, me di cuenta que mi identidad es la Cruz de Cristo, y mi sanidad tiene la forma de Jesús resucitado. Que si bien está presente la tentación, esa no es mi identidad. Al andar por la Chueca me di cuenta que NO PERTENEZCO A ESE COSMOS… igual que Jesús le dijo a Pilatos “mi Reino no es de este mundo (cosmos)” el Padre me confirmó una vez mas que ya no pertenezco a ese mundo, que cuando salí lo hice de por vida. Durante mi viaje, los hermanos me bendijeron con palabras de aliento, y con mensajes de texto, siempre proféticos. Dios sabe como tratarme y cómo mejor enseñarme las cosas.
Ahora pertenezco a otro Reino y a otro Rey.






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